Reseña del álbum ilustrado "Herb, el dragón vegetariano", por Jules Bass y Debbie Harter

Hoy me gustaría hablaros de un libro para hijos de padres vegetarianos o veganos, aunque también puede gustarle a cualquier otro niño que muestre interés por los cuentos de dragones, caballeros y princesas y esté buscando algo un poco diferente. Este álbum ilustrado trata sobre la tolerancia, la diferencia y la convivencia entre herbívoros y carnívoros, y el título original es Herb, the vegetarian dragon. El libro que tenemos está en inglés, pero a mis niños no les molesta, ya que se lo leo yo, a veces traduciendo al vuelo y a veces también en el idioma original, porque ya conocen bien la historia.

Las ilustraciones de este libro para niños veganos y vegetarianos son coloridas, divertidas y muy expresivas.


Criar niños vegetarianos en el mundo en que vivimos es más complejo de lo que parece, y por ello cada vez que me cruzo con un libro como Herb, el dragón vegetariano, termino indefectiblemente convenciéndome a mí misma de que se trata de una adición indispensable a la biblioteca infantil familiar. Sin embargo, la mayoría de cuentos de tema vegetariano que compro terminan dejando mucho que desear en cuanto a la calidad de la historia y de las ilustraciones, y por mucho que me esfuerce por convertirlos en clásicos de buenas noches, hasta mis niños de cinco años son capaces de detectar un intento fallido de sermonearles, por mucho que venga disfrazado de cuento de hadas.


Herb cuenta la historia del único dragón vegetariano del bosque de Nogard, que vive feliz cultivando sus verduras mientras que el resto de sus compañeros, encabezados por el carnívoro (y malvado) Meathook, se dedican a asaltar castillos, raptar princesas y zamparse caballeros andantes. Un día los habitantes de la zona deciden atrapar a todos los dragones y acabar con ellos para poder vivir tranquilos, sin la preocupación de ser devorados a la primera de cambio. Sin embargo, el único dragón al que consiguen atrapar es el pobre Herb, quien jamás haría daño ni a una mosca. Herb tendrá que elegir entre ser fiel a sus principios y perecer devorado por los cocodrilos o aceptar la ayuda de la banda de dragones carnívoros y convertirse en uno de ellos.


Lo mejor del libro son, sin duda, las ilustraciones, así como el mensaje que transmite: vegetarianos y carnívoros pueden convivir en paz, y no tiene nada de malo elegir un camino u otro, siempre y cuando respetemos al prójimo y no le causemos daño. Además, es una niña la que –en un deux ex machina bastante previsible, pero perdonable- termina salvando a Herb. No es un caballero andante, ni el rey, sino una pequeña muchachita del pueblo, la que le da la vuelta a la historia.

Lo peor del libro, en mi opinión, es la crueldad de la escena en la que Herb está a punto de ser lanzado al foso de los cocodrilos. Se trata de un problema común a todos los libros sobre vegetarianismo: es difícil despertar la compasión de un ser humano sin mostrarle el sufrimiento de otros. Sin embargo, es posible que muchos padres no quieran asustar a sus niños pequeños con historias de ejecuciones injustas.


Veredicto: ¿se convertirá en un clásico en nuestra casa? Posiblemente, sí, aunque le faltan años luz para llegar a la altura del Grúfalo y su hija, los favoritos actuales. Pero como libro educativo cumple su función, y se encarga de transmitir, a través de una colorida historia, el mensaje clave: carnívoros y vegetarianos pueden convivir en harmonía si se lo proponen. En cualquier caso es un libro ideal para niños veganos, y su precio es muy económico.

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1 comentario:

  1. tienes razón cuando dices que es difícil despertar la compasión de un ser humano sin mostrarle el sufrimiento de otros, pero a mí me causa el efecto contrario... rechazo, desazón... siempre me he inclinado a una toma de conciencia en positivo, pero no debe dar muchos resultados porque la mayor parte de iniciativas van directamente a la desgracia y al drama... :/

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