Receta de Patatas Hasselback

Hubo una temporada en que me dio por la cocina macrobiótica y reñí con las patatas, por aquello de que contienen solanina, que al parecer no es lo más sano del mundo, y desestabilizan el azúcar en la sangre y no sé qué otros efectos malvados más. En aquellos tiempos, vivir sin el resto de solanáceas no me resultaba muy difícil (tomate, berenjena...) pero en invierno en Arandanolandia la verdura local es más que limitada, y cancelar las patatas suponía comer nabos y más nabos, y sinceramente, son soy fan de los nabos, por mucho que fueran el sustento de mis antepasados antes de que Cristóbal Colón "descubriera" América. Y luego con el verano llegaron las patatas nuevas y, admitámoslo, ¡qué bonitas eran de ver! Con esa piel tan fina, que parecía que usaran la BB cream del Lidl... qué os voy a contar... me convencieron, y volvimos a ser amigas (las patatas y yo).

De nuevo estamos caminito del verano y en las tiendas ya se encuentran patatas nuevas y relucientes, de esas que no vale la pena pelarlas. A mí una de las maneras de prepararlas que me parece más espectacular (y rica) son las patatas "hasselback". 





RECETA DE PATATAS "HASELBACK"

Necesitaremos:
  • Patatas y aceite de oliva.
  • Opcional: cebolla, ajo, tomillo, romero, pimentón, perejil..

Cómo prepararlas:

Lavamos bien las patatas, podemos ayudarnos con un simple estropajo o con unos guantes de lavar patatas.

A continuación las cortamos en rodajas de 5 mm o menos sin llegar a terminar el corte. Con esto quiero decir que las rodajas deben ser lo más profundas posible PERO también quedar todas unidas entre sí: ese es el truco para que la patata se ase con su propio calor interno y quede bien cocinada.

Salamos y echamos por encima el ajo y cebolla picados, jengibre fresco rallado y perejil picado (yo no le puse porque no tenía). Otras especias que le van bien son el orégano y el tomillo, o el pimentón.

Rociamos con un buen chorro de aceite de oliva, cuidando que se cuele entre las rodajas.

¡Al horno!

Horneamos aproximadamente una hora a 180 grados (conviene comprobar cómo va después de 40 minutos).

Parece ser que el nombre proviene de un restaurante de Estocolmo. Lo descubrí tras romperme la cabeza intentando traducir las palabras hassel y back (¿espalda de avellana...?). Quizás fueran los primeros en ponerle nombre a la receta.

Están muy buenas y vale la pena perder un poco de tiempo cortándolas, porque el resultado es espectacular. Si probáis a hacer patatas a la haselback ya me contáis qué tal os quedan.

10 comentarios:

  1. Las voy a probar este finde.
    Gracias por la receta

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  2. ñam, ñam, esto tengo que probarlo :) besicos

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  3. Esto lo pruebo fijo!! Eso sí, me ha dejado O_O saber que existen guantes de lavar patatas. XD

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    Respuestas
    1. Pues sí, existen los guantes para lavar patatas! Yo los descubrí a través de mi suegra. Y descubrí también que ya tenía unos en casa, que me habían vendido en una tienda de cosmética como "guantes para peeling" jajaja. Son más o menos así: http://amzn.to/2s4azs5

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  4. Se ven tan apetitosas :-))
    Con muchas hierbas para mi genial ;-))
    Un saludito

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  5. Ahí va, pero si tengo esta receta en el baul de los recuerdos de mi ordenador...! Las hice hace tiempo y se me olvidó que las tenía, quedan muy ricas. Gracias por traerlas por aquí y recordármelo 🙂.

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