Opinión: copa menstrual MeLuna Shorty

El tiempo pasa volando, y mirando atrás casi no puedo creer que fue hace más de tres años que me compré mi primera copa menstrual reutilizable. La primera que tuve fue una MeLuna normal, seguida unos meses más tarde por la LadyCup, mucho más grande, de la que ya os hablé en el blog en su momento. A ambas les encuentro ventajas e inconvenientes, pero en general con todas las que he probado solía tener un problema: a veces, según la llevara puesta, me molestaba un poco. Pensaba que el problema era que no sabía usarla correctamente, pero un día pensé que si después de tantos años aún no sabía usarla tenía que haber algo que fallaba... y fue entonces cuando comprendí que el problema era... ¡que no me había comprado la talla adecuada! Y se me ocurrió contactar a la casa MeLuna para probar la copa Shorty, sobre la cual quiero contaros mi opinión.

Copa MeLuna Shorty L junto a una moneda de 2€ para comparar el tamaño.

¿Por qué la copa Shorty? Pues principalmente porque (creo) que es la única que existe hoy día a la venta con una altura tan reducida. Como su nombre indica, es muy cortita, con lo cual es ideal para mujeres de constitución más pequeñas, bajitas, para aquellas que han sufrido descenso de útero (por ejemplo, tras un parto) o simplemente, para quien sencillamente sea más pequeña... por ahí abajo y el resto de copas le rocen o molesten. A mí, tras probar varias de dimensiones estándar, me parece una idea genial, y creo que muchas mujeres que piensan que les molestan las copas menstruales (ej: les rozan al andar, se les salen o les "pinchan") podría ser que estuvieran usando una copa demasiado alta.