Ecología y compras online

Tengo una confesión que haceros: compro muchísimas cosas por internet. Lo cual, para alguien que intenta seguir un estilo de vida más o menos ecológico, es una contradicción, supongo. Al menos hasta cierto punto, ya que sería mucho más sencillo, barato y sostenible poder evitarme envíos, paquetes y transporte, y así reducir mi huella de carbono, ¿no? En principio sí, pero la respuesta no es tan sencilla como parece a simple vista...

Supongo que mi principal problema es que el barrio donde vivo cuenta con poco más que un supermercado diminuto, una frutería donde las manzanas tienen inquilinos y una tienda de ropa anclada en 1996. Por mucho que apoye el comprar ropa nacional o de segunda mano es imposible hacerlo en varios kilómetros a la redonda, y conseguir productos medianamente exóticos (digamos, leche de avena) supone un viaje en coche hasta algún centro comercial.



Generalmente la mayor parte de la comida intentamos comprarla los sábados en el mercado, si puede ser directamente de los agricultores, y si no en comercios de alimentación ecológica

Como es lógico, vivir en una ciudad significa que no podemos cultivar nuestras propias verduras. De vez en cuando hacemos alguna excursión a alguna gran superficie (en estos sitios mis productos preferidos suelen limitarse a papel higiénico, sal para el lavavajillas y vinagre de limpieza) aunque estas visitas cada vez me resultan más agotadoras: si no estás acostumbrado, los supermercados te parecen gigantes y te cuesta una eternidad encontrar las cosas. Además, siendo tan grandes están siempre llenos de cosas que no quiero comprar: la carnicería por mí podrían quitarla, y aparte de esto están todos los productos llenos de azúcar o conservantes, o los juguetes de plástico rosa con lucecitas (convenientemente situados a la vista y al alcance de los pequeñajos para que te hagan una escena). En resumen, los productos de alimentación y de uso diario los suelo adquirir en tiendas físicas relativamente cercanas, a no ser que se trate de productos no perecederos muy raros o cuyo precio es notoriamente más bajo en alguna tienda online.

Pero a la hora de comprar prendas de ropa, juguetes, material educativo, libros y todo tipo de cosas para la casa, la oferta de los comercios más próximos se me suele quedar un poco pequeña, ya que raramente cumple con todas las condiciones que busco: buen precio, ecológico o reutilizado y a ser posible fabricado en nuestro país o en la Unión Europea. Ya sea en un centro comercial o en el centro histórico, yo todavía no he encontrado la manera de comprar (o menos aún, vender) ropa, libros o juguetes de calidad y de segunda mano en mi ciudad. Y sinceramente, tanto mi bolsillo como mi conciencia ecológica prefieren una novela o un puzle usados a uno nuevo que cuesta el triple y consume materias primas para su fabricación.

Por todo ello soy visitante asidua de sitios tipo eBay, Segundamano y similar. En este tipo de páginas es posible encontrar artículos en buen estado a un precio moderado. Lo único malo es que el producto que busco raramente se encuentra en la misma ciudad que yo, lo cual me crea dos problemas: el primero, los costes de envío, y el segundo, el impacto ecológico de transportar mis paquetes en camiones o en avión por medio país. El primero de los problemas en general es fácil de solucionar comparando tarifas de correos con un servicio como Packlink (en general los vendedores particulares no tienen problemas con cambiar el modo de envío si con ello se aseguran una venta). El segundo, sin embargo, aún no he conseguido resolverlo por completo.

Mi dilema, por lo tanto, es el siguiente: ¿es mejor comprar artículos nuevos, pero en un comercio relativamente cercano a mi casa? ¿O debería elegir uno usado, aunque esto implique de tendré que enviarlo por correo? En mi opinión, la decisión a tomar depende mucho de la oferta disponible, la diferencia en el precio nuevo / de ocasión, el desgaste que sufre el artículo durante su vida útil (si se trata de zapatos, por ejemplo, va a ser difícil encontrar unos usados y en buen estado), el peso y tamaño del artículo si vamos a enviarlo... así que por el momento intento utilizar una mezcla entre nuevo-pero-local y usado-pero-a-distancia, aunque reconozco que a menudo me decanto por la comodidad de hacer mis compras en la red.


¿Y vosotros? ¿Qué opináis? ¿Es mejor comprar algo nuevo, pero en una tienda cercana? ¿U opináis que el hecho de comprar algo usado compensa la huella ecológica de transportar los paquetes? Si os habéis planteado alguna vez alguna de estas preguntas me encantaría leer vuestra opinión en los comentarios.

10 comentarios:

  1. Yo no puedo opinar, porque aquí el comercio online apenas existe. En España ya tenía localizada una tienda de segunda mano en la que la gente lleva las cosas que no necesita y luego ellos lo venden todo muy barato y los beneficios son para una ONG. Para libros y juguetes está genial, aunque nunca sabes qué tendrán.

    La comida la compro en el súper por narices, y una vez al mes voy al mercado y hago compra gorda de cosas frescas muy bien de precio.

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    1. Vaya, no sabía que en Bulgaria no hubiera muchas tiendas online! Esa tienda de España de la que hablas seguro que era muy interesante, por aquí no conozco ninguna así.

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  2. Hola, muy buena pregunta.

    Desde el punto de vista técnico habría que hacer un estudio sobre la huella de carbono producto por producto y caso a caso.

    Desde otro punto de vista, creo que siempre que compras tienes en cuenta el factor ambiental y, solo con elegir productos de segunda mano ya estás fomentando la economía circular, avanzando un poco para que comprar cosas de segunda mano no sea algo extraño.

    Creo que la opción de local-cercano y segunda mano-por correo puede ser un buen tándem para minimizar el impacto de las compras que hacemos.

    Saludos

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    1. Isabel tú es que eres una auténtica experta en estas cosas!! Muchas gracias por tu opinión.

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  3. Creo que la opción de segunda mano puede ser interesante para salir ganando ambas partes.
    Pero la comida yo siempre la compro en el supermercado, por aquí no hay muchas tiendas ecológicas
    Besos

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    1. Claro, lo importante es hacer lo que cada uno puede :)

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  4. Realmwente al comprar online no creo que vayamos a contaminar mucho mas que si el pedido lo ghace la tienda de la esquina. El transportista que te trae el pedido te lo lleva a ti y tb al vecino de al lado. IIgual gastarias mas si tuvieras que ir en coche al centro comercial o a la tienda si no vives al lado de una. Ademas esta el ahorro economico, esa es otra. Yo por ejemplo hay juguetes que compro directamente en Alemania. Es un ahorro considerable. Por ejemplo este año mi peque quiere el barco pirata del playmobil. En España esta por unos 75-80€. Lo he comprado por 50. Se pagan 10€ de gastos de envio pero sale a cuenta (y el playmobil viene de ALemania si o si). Con los playmobil outlet (no de este año) te encuentras verdaderas gangas. Sobre lo de vender/comprar online. Yo lo hago a traves de grupos de facebook. He ido a tiendas de segunda mano y nunca cogen juguetes porque tienen poca salida (salvo el playmobil o los educativos caros). Total, la mayor parte los dono a un rastrillo benefico. Tambien compro bastante juguetes en el mismo. Este año tengo lista para coger disfraces, algun juego de mesa... Lo malo es que para Papa Noel no cuela un juguete de segunda mano

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    1. En eso la verdad es que no había caído, pero sí, probablemetne el transportista no viene de Madrid/París/Londres sólo para mí. Lo de los juguetes por desgracia es verdad, y eso que los gastos de envío suelen ser enormes, y aún así vale la pena.

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  5. Cuando trabajaba, los envíos dentro de BCN los hacíamos con un servicio que los entregaba en bicicleta :D

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