Mecedora Restaurada

Hace ya un par de años me encontré en el sótano una mecedora solitaria en medio de un montón de tablones astillados y televisores del año de la picor. Fue amor a primera vista. Corriendo subí a casa a escribir una nota con mi teléfono y la dejé pegada en el asiento. Pasó una semana. Y dos. Y tres. Y un buen día, cuando ya me había olvidado por completo del asunto, me sonó el teléfono:

-Buenos días, soy el de la mecedora.

¡La mecedora! 

-Si la quiere llévesela, a nosotros no nos hace falta. Y que se meza usted bien.

Si no hubiera estado en el trabajo me habría puesto a dar saltitos de alegría, pero tuve que contenerme.

Y claro está, esa misma tarde fui de cabeza a buscarla y a esconderla en nuestro piso, no fuera a ser que se la llevara algún desvergonzado.


La mecedora tenía un color marrón oscuro horrible y el asiento estaba desgastado después de muchos años de acomodar señoras haciendo calceta. Por desgracia no tengo ninguna fotografía, pero voy a intentar encontrar alguna parecida en la red.

Lijarla fue un suplicio, pero al final salió a la luz la madera. Después le di varias manos con pintura blanca muy aguada, para que quedaran visibles las vetas del material. Por último la terminamos con laca transparente, y así fue como quedó:

Mecedora reciclada
La mecedora restaurada

La mantita es para darle el toque abuelil que le corresponde, porque al fin y al cabo es mucho más vieja que nosotros y hay que respetar a nuestros mayores. A veces le hablo de usted y creo que le gusta. ¡Y me mezo más bien que bien, tal y como me deseó su anterior dueño!

Huellas de pasta de sal (DIY con receta)

En muchas tiendas se encuentran kits para conservar las diminutas huellas de los bebés: algunos consisten en masas ya preparadas a las que les añadimos agua, mientras que otros, más sofisticados, ofrecen la posibilidad de grabar la huella en una placa de metal o de cristal, de conservarla en una cajita...

Si os gusta la idea pero no estáis dispuestos a despediros de quince o veinte euros a cambio de una huella seguro que os encantará esta receta de manualidades con pasta de sal:

Manualidades con pasta de sal


HUELLAS DE PASTA DE SAL PASO A PASO:

Necesitaremos:
  • 1 vaso de sal
  • 1 vaso de harina
  • Medio vaso de agua, más o menos
  • Un botecito de pintura acrílica (opcional. Yo usé una de color dorado parecida a ésta).

Cómo se hace:

Disolvemos la sal en un poquito de agua. Después mezclamos la sal y la harina en un bol. Vamos añadiendo el resto del agua lentamente, de modo que quede una consistencia elástica pero no pegajosa.

Hacemos una bola, o la forma que más nos guste, y la ponemos sobre papel de hornear en una bandeja. También la podemos poner en una cajita, por ejemplo una latita de crema Nivea o similar (debe ser resistente al horno). Es conveniente usar la masa lo antes posible, porque si se deja reposar se seca y quedan grietas.

El siguiente paso es el más difícil: ir en busca del renacuajo y convencerlo de que ponga el pie en la masa. Los pies son medianamente fáciles, mientras que las manos de los recién nacidos suelen estar apretadas en un puño y es muy difícil convencerlos de que la abran (aunque sea para crear una obra de arte). Pero siempre es posible volver a hacer una bola con la masa y repetir la toma de huellas. Si después de setecientos intentos fallidos notáis que la masa se está resquebrajando podéis humedecerla ligeramente y volverá a funcionar.

Una vez tenemos la huella la metemos al horno a unos 120 - 150 ºC durante aproximadamente tres horas. Yo personalmente las dejé un par de horas y cuando me harté las puse encima de un radiador durante un par de días, porque tardan una barbaridad en endurecerse del todo.

Manualidades con pasta de sal

Por último podemos pintar la huella con cualquier pintura que tengamos por casa, yo tenía una de color dorado que me sobró de otro proyecto, y éste es el resultado:

Manualidades con pasta de sal

El coste total es de un euro aproximadamente, según la cantidad de harina y sal, y de las horas que tengáis el horno encendido.